BOGOTÁ A mediados de diciembre, la Empresa de Acueducto asumirá el servicio de aseo en Bogotá. No está claro si cuenta con la capacidad de hacerlo o si es otro globo al aire del alcalde Gustavo Petro.

¿Quién va a recoger las basuras a partir del próximo 18 de diciembre en Bogotá? Esta es la pregunta que tiene con los pelos de punta a los capitalinos. Anuncios contradictorios del alcalde Gustavo Petro, decisiones jurídicas, errores de gobiernos anteriores, entre otros, han enredado el futuro del servicio de aseo. Ad portas de que se venza el contrato de recolección, reina la confusión.

La historia de este nuevo gatuperio comienza, como muchas otras, con el legado que dejó la administración de Samuel Moreno. En septiembre de 2010, cuando se cumplía la vigencia del contrato con las cuatro empresas recolectoras de basura que hoy operan (Atesa, Ciudad Limpia Bogotá, Lime S.A. y Aseo Capital), el gobierno anterior no alcanzó a hacer la licitación y se vio obligado a prorrogarlo por un año más. En agosto de 2011, cuando ya estaba listo, la Corte Constitucional suspendió el proceso, y en diciembre de ese año, finalmente lo tumbó. El argumento del máximo tribunal fue que la licitación no permitía la entrada de los recicladores en el negocio.

En ese entonces, la alcaldía declaró la 'urgencia manifiesta' para poder firmar un nuevo contrato por seis meses en condiciones excepcionales con los operadores. Luego llegó la nueva administración y tuvo que declararla otra vez y prorrogar el contrato que vence el 18 de diciembre. El problema es que a punto de cumplirse un año, todavía no hay licitación a la vista y el alcalde Petro ha enviado mensajes encontrados sobre cómo va a funcionar la recolección de basuras. A comienzos de agosto dijo que a Bogotá no le convenía un modelo de libre competencia, en el que las empresas recolectoras se disputaran las rutas. Pero a finales de ese mes cambió de opinión y dijo no solo que el modelo sería de libre competencia sino que la ciudad tendría una empresa pública que entraría en la lid. La modalidad que aborde el Distrito es crucial para la calidad del servicio. Los expertos consideran que aunque el modelo de libre competencia per se no es malo, la mejor manera de garantizar un servicio que cubra todos los estratos es mediante la modalidad de zonas de exclusividad. Con el primer esquema se corre el riesgo de que las empresas no trabajen en las zonas más pobres o que no cumplan con los llamados servicios especiales (cortar el césped, podar árboles, barrer las calles y limpiar puentes). En cambio con el segundo, que debe hacerse mediante licitación, el Distrito puede ejercer un mayor control para mejorar el servicio. El problema se agravó al comienzo de la semana pasada cuando Petro volvió a cambiar el guion. Dijo que su gobierno había decidido que "la empresa de acueducto tome por contrato el cien por ciento del aseo de la ciudad en Bogotá". Esta salida tendría vigencia por un año, según un convenio suscrito por la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp) y el Acueducto. Petro fue más lejos y agregó que los recicladores serían los dueños del aseo. Y a lo largo de la semana se dedicó a trinar por qué la libre competencia "arrasaría con el reciclaje y los recicladores en Bogotá". La propuesta de Petro revivió el fantasma del modelo ineficiente de la extinta Edis, la más reciente experiencia pública en el sector. Y a una voz, la Contraloría, la Superintendencia de Servicios Públicos, la Comisión de Regulación de Agua (CRA) y la Procuraduría le replicaron que el Distrito no podía tener el monopolio del servicio de aseo. Todas estas entidades advirtieron que actualmente está vigente la "libre competencia", a menos de que se haga una licitación y se fijen zonas de exclusividad. Las empresas operadoras a su turno respondieron que disentían de la interpretación que hizo el alcalde de la sentencia de la Corte, alistaron su artillería de abogados y asesores, y dijeron estar listas para prestar el servicio bajo las nuevas reglas. En criterio de los empresarios no es cierto que la libre competencia arrase con los recicladores, pues lo que pide la Corte es que se hagan políticas afirmativas para garantizar sus derechos y eso le corresponde al Distrito. El gerente de la Empresa de Acueducto, Diego Bravo, aseguró a SEMANA que una vez termine el contrato este 18 de diciembre, la entidad está lista para prestar el servicio. A la pregunta por cuáles serían los carros que recogerían la basura respondió que ya abrió una licitación para importar una flota de 400 carros a razón de 80.000 millones de pesos. Con razón, ya hay voces que alertan sobre el impacto que tendrá esta medida en las finanzas de la única empresa distrital ciento por ciento pública. Pero no solo de dónde saldrá el dinero es una incógnita. ¿Qué pasará mientras llegan los carros? ¿Dónde están los estudios técnicos que sugieran que esa es la mejor salida? ¿El Distrito tiene información sobre las rutas, el peso de la basura que produce cada barrio y las frecuencias con las que debe recogerse? "Si no llegan, podemos usar esos vetustos en los que se presta actualmente el servicio", dijo Bravo sobre los carros. El gerente del Acueducto tiene en su poder un concepto de la firma Negret Abogados que dice que "los vehículos motorizados destinados a la prestación del servicio de aseo… son objeto de reversión". Es decir, que las empresas deben devolver los carros con los que hasta ahora han prestado el servicio. Y en criterio de Bravo, una vez devueltos, el acueducto podría subcontratar a los actuales operadores. No obstante, según los empresarios, el contrato que está apunto de vencerse no incluyó una clausula que diga que esos carros son reversibles al Distrito. Y también cuentan con un concepto suscrito por la Uaesp, en 2008, que les da la razón. "Hay carros que ni si quiera fueron comprados sino que fueron alquilados o adquiridos bajo la modalidad de 'leasing'. ¿A quién le va a quitar el alcalde los carros?", se preguntó uno de los abogados de los empresarios. En otras palabras, la propiedad de los carros podría terminar en un litigio que al final deberá resolver un tribunal de arbitramento. La respuesta a esta encrucijada puede tardar varios meses. Además, los carros que importará el Distrito podrían demorarse seis meses en llegar. ¿Y mientras tanto? Así, de trámite en trámite, se perdió tiempo valioso para diseñar un esquema que garantice un buen servicio, incluya a los recicladores y reduzca el impacto ambiental. Hay quienes creen que la fórmula de Petro de estatizar el servicio busca dos objetivos políticos: enviar el mensaje de que su administración defiende a los pobres y ablandar a los empresarios para poder renegociar un contrato que rebaje las tarifas, mientras se resuelve el problema de la licitación. "La política del administrador del palo de mangos, que sacude el árbol para ver qué cae", dijo a SEMANA un analista. En todo caso, faltó previsión y creatividad. La guerra por las basuras apenas comienza.

Fuente: http://www.semana.com/nacion/acueducto-aseo-contrato-desecho/187147-3.aspx

Acueducto tiene el desafío de recuperar el río Bogotá y sistema de alcantarillado. ¿Podrá con todo?

El alcalde Gustavo Petro anunció que a partir del 18 de diciembre el servicio de aseo de la ciudad, esto es, la recolección de 6.000 toneladas diarias de basura, el barrido de calles, limpieza de fachadas y poda de zonas verdes quedarán a cargo de la ciudad. Tamaña responsabilidad la asumirá la Empresa de Acueducto y Alcantarillado.

La Contraloría, Personería, Procuraduría, Comisión de Regulación, Superintendencia, concejales, etc., han advertido en distintos tonos sobre la inconveniencia de esta especie de monopolio que se quiere ejercer. Los usuarios, a su turno, solo recuerdan que la última vez que la ciudad manejó las basuras fue en tiempos de la Edis, sinónimo de ineficiencia, rancia politiquería y corrupción.

Para entender lo que pasa, es bueno aclarar qué llevó a la Alcaldía a decidir de esta forma y cómo, si las cosas salen bien, la ciudad quedará a salvo de una emergencia sanitaria, pero si no, el costo para el Alcalde será monumental.

Lo primero es que, en materia de aseo, Bogotá está en emergencia hace casi un año, razón por la cual a los actuales operadores privados se les extendieron sus contratos dos veces, pues la pasada Administración no pudo consolidar una nueva licitación. La última fue objetada por la Corte Constitucional, que pidió tener en cuenta a los recicladores en el negocio. Más recientemente, a juicio de la Alcaldía, la Comisión de Regulación se demoró en desarrollar un modelo tarifario, y el tiempo fue pasando.

Hoy, el gobierno interpreta que, por orden de la Corte, debe hacerse cargo del servicio ya y que, para tener en cuenta a los recicladores, hay que asumir la totalidad de la operación. Posición que no comparten los órganos de control, que señalan que la decisión de Petro va en contra de la libre competencia.

Si la Alcaldía mantiene su postura -y conociendo al Alcalde así será-, quiere decir que, óigase bien, en 50 días el Acueducto tendrá que: invertir en equipos (camiones, volquetas, recolectores), desembolsar unos 100.000 millones de pesos, tener listos 5.000 operarios, organizar 14.000 recicladores, garantizar que las tarifas no se afecten y mirar qué hace con el parque automotor que dejarían las empresas actuales, obsoleto en un 90 por ciento, según el mismo Acueducto. El gerente de la entidad, Diego Bravo, dice que existe el músculo financiero y capacidad institucional para asumir el reto. Y agrega que se trata de una etapa de transición que puede durar un año. En el terreno político se avecina una oleada de debates por parte de quienes ven un intento más de Petro por estatizar a la fuerza, hacer populismo y poner en riesgo las finanzas de una empresa con calificación AAA. Él responde que, además de atenerse al fallo de la Corte, busca brindar un servicio en el que "no se excluye al privado, lo que pasa es que ya no controla el negocio".

Amén del debate técnico y político, no puede quedar por fuera el de conveniencia. Bien es sabido que la Empresa de Acueducto tiene pendientes desafíos de hondo impacto social, como la recuperación del río Bogotá o la rehabilitación del sistema de alcantarillado, que demandan billonarias inversiones, planeación y tiempo. ¿Puede la empresa asumir todo esto? Es lo que está por verse.

Yo no sé si al ciudadano común le interesen estas honduras. Me temo que lo que más desea es una ciudad limpia, sin escombros, que haya un verdadero reciclaje, que se organice a los zorreros, que no se permita que se ensucien postes y fachadas y que, por amor a Dios, no volvamos a los tiempos de la Edis.

Fuente: http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/el-acueducto-y-las-basuras-ernesto-cortes-fierro-editor-jefe-el-tiempo_12338497-4

 

Alcalde dijo que busca emular el ejemplo de Medellín, donde empresa de la ciudad presta el servicio.

En Bogotá, en la actualidad, hay operadores privados con dichos contratos, que se vencen en diciembre, mes en el que, según el alcalde Gustavo Petro, entrará a funcionar el operador público de aseo. El mandatario no explicó si creará una nueva empresa o si el servicio lo asumirá alguna entidad distrital.

En la capital del país se optó por un esquema privado luego del fracaso de la antigua Edis. Ahora, la Alcaldía busca que dicho servicio sea prestado nuevamente por el Distrito (lea también: Carlos Arturo Arboleda, nuevo director de la Uaesp).

El Alcalde no quiso anticipar si la licitación para definir el esquema de aseo en la capital se suspenderá para darle paso a un esquema completamente público. Dicha licitación ha tenido tropiezos por la exclusión de los recicladores en el proceso y por dejar por fuera actividades como la poda de césped y cuidado de árboles.

Petro dijo que, de esta manera, busca reducir las tarifas de aseo, barrido y limpieza en la ciudad.

Se abrirá licitación pública para tranvía por la Séptima

El alcalde anunció que, mediante una Alianza Público Privada (APP), construirá el tranvía de la carrera 7a., una obra calculada en 1.500 millones de dólares.

La idea es que los privados construyan la obra con recursos propios, sin que el Distrito desembolse un peso, y recuperen la inversión con la explotación comercial del transporte masivo (recuperación de dineros con la tarifa que pagarían los pasajeros).

El mandatario reveló que ya ha recibido cuatro propuestas y dijo que esperan que lleguen más, con el fin de abrir una licitación pública para dicha obra y toda la construcción de sistemas férreos en diferentes corredores.

Petro dijo que, aunque el Gobierno Nacional no ha reglamentado las APP para las ciudades, dará vía libre al proceso.

Fuente: http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12156103.html