A continuación estan publicadas las presentaciones realizadas como motivo de :   EVENTO: CONGRESO NACIONAL DE RECICLADORES FECHA: 22 DE AGOSTO 2012 LUGAR: HOTEL CASA MEDINA BOGOTA   Reciclaje de Papel en Colombia Cadenas de Valor y Reciclaje ACOREIN ARUB EL 275 DE 2011 EL RECICLADOR COMO CIUDADANO (BERNARDO TORO) Experiencia modelo de acompanhamento em Políticas Públicas Incidencia Inclusiva (Fundación Avina) PORTAFOLIO SERVICIOS RED DAME TU MANO Presentación Anir Congreso      

Dinero, política y canecas

El mundo del reciclaje en Bogotá.

Este es mi territorio.

Don Raúl sonríe, a sus 57 años, mientras saluda a los vecinos, que lo reconocen o lo llaman, para entregarle una, dos bolsitas, que él echa al triciclo rumbo al “parche”, una esquina de un parque en la calle 96 con 13, su esquina, donde Sonia Janeth, su esposa, lo espera para clasificar el material.

Cartón a un lado, plástico al otro, chatarra, periódico, botellas de PET, que es un tipo de plástico impronunciable, y en un costal aparte la papelería de oficina en buen estado, porque a esa se le llama “archivo” y en la bodega pagan 390 pesos el kilo.

Don Raúl se ha pasado más de cuarenta años recorriendo la ciudad –en carreta,  a pie, en remolcador de pedales- desde los años en que su madre gritaba “botella papeeeel” a todo pulmón, para luego llevar lo recogido a las bodegas de El Cartucho, cuando al cartucho no se lo habían tomado los jíbaros. Entonces el reciclaje se pagaba bien. Los recicladores eran pocos. Se trabajaba solo. Y triunfar era ganar en “la guerra de la bolsa”, es decir, hacerse al reciclaje que estaba en la calle, a puño limpio o con machete. Y cuando triunfar era, también, hacerle el quite a los tombos, para que no le quemaran la carreta y  se lo llevaran detenido.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Don Raúl y Sonia Janeth salen a las 4:00 AM de su propia casa en Soacha, montados en una Ford amarilla de platón, modelo 88. Trabajan ocho a diez horas alrededor de su parche en El Chicó, y recogen por quincena entre una y dos toneladas de material, que le venden al Centro de Acopio Pensilvania, en Puente Aranda. Entre los dos pueden ganar 900 mil pesos mensuales. Como pertenecen al grupo de 98 miembros de la Organización de Recicladores de Chapinero y esta, a su vez, hace parte de la Asociación de Recicladores de Bogotá (propietaria, entre otras, de la bodega Pensilvania), ya no tienen que esconderse de los policías ni andar matándose por una bolsa.

–Cuando uno se organiza las cosas cambian–dice Don Raúl.

–¿Y si algún reciclador se viene a este parche?

–Pues no lo dejo– responde –Este es mi territorio.

Según cálculos oficiales, las más de ocho millones de almas que habitan Bogotá producen 7.500 toneladas de desechos diarios. De esta cantidad, la ciudad sólo recicla el 20% (la mayoría residuos sintéticos), a través de una compleja red de recicladores solitarios, recicladores asociados, intermediarios y bodegueros de todos los tamaños.

Algunos dicen que hay 19.000, otros 15.000. El Distrito calcula hoy que 11.0000 recicladores como don Raúl le venden a unas 1.400 bodegas y centros de acopio informales lo recogido en calles, centros comerciales, conjuntos residenciales y otras grandes fuentes de producción de residuos reciclables. Estos, a su vez, negocian con clientes industriales –el Grupo Familia, por ejemplo, compra papel de archivo para hacer papel higiénico–, en un negocio que mueve hoy $55.000 millones de pesos, según la Asociación de Recicladores de Bogotá (ARB).

No hay nadie que conozca el sector que no coincida en que el reparto de la cadena de valor es sumamente asimétrica. Los cálculos más optimistas, provenientes de la ARB, indican que de cada $10 que vende el bodeguero, $2 le quedan al reciclador Otros, como el experto en residuos sólidos de la Universidad Manuela Beltrán, Júber Martínez, aseguran que por cada $10 que vende un bodeguero, solo $1 le queda a los recicladores primarios. Martínez fue responsable, durante la pasada administración, del programa de reciclaje en la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos.

Cualquiera que haga los cálculos, descubrirá que en promedio un reciclador raso en Bogotá se gana máximo un millón de pesos, al año. Y ya.

“¿Usted de qué lado está?”

El negocio está malo, dice don Raúl. Los precios de venta del material han bajado; el cartón, por ejemplo, perdió valor una, dos, siete veces en 2012. Y para colmo, ahora la basura se la llevan “los intermediarios”, dice Sonia Janeth. Y explica, no sin cierto temor, que los intermediarios son “todos esos” que logran tener camiones, esos que pasan por la noche negociando la basura  con los porteros, con las empleadas del servicio, con los administradores de los conjuntos. Esos que tienen básculas arregladas para pagarle al reciclador cualquier cosa. Esos.

Y es que eso es curioso. Pese a la caída de los precios, muchos quieren entrar al negocio. Muchos grupos poderosos, dicen. “Por eso el Distrito ha buscado desplazarnos”.

-¿Usted de qué lado está?- le pregunta Janeth al periodista.

-¿Y acaso cuántos lados hay?-

Y lados hay muchos.

Entre 2005 y 2010, la población de recicladores de Bogotá aumentó en un 30%, según un censo realizado por Instituto de Estudios Ambientales para el Desarrollo de la Universidad Javeriana. Más de 3.000 recicladores entraron a competir con las organizaciones tradicionales y legendarias de la ciudad. Y muchas formaron, incluso,  de la mano de empresarios interesados en el negocio, nuevas asociaciones, que bajo la pasada administración cobraron enorme fuerza en la ciudad.

Pero esos nuevos recicladores son, quizás, lo menos preocupante. Luego están los grandes empresarios del reciclaje. Y entonces los recicladores de siempre no pueden dejar de maldecir a Tomás y Jerónimo Uribe, hijos del expresidente Álvaro Uribe, y a la Ley que bajo su mandato “intentó prohibir que los recicladores recorrieran las calles”.

Pero Tom y Jerry, como los llaman muchos por acá, tampoco constituyen la mayor amenaza. Lo más preocupante son los cuatro operadores del aseo en Bogotá. Esas cuatro empresas a las que, en 2003, Antanas Mockus les entregó el negocio exclusivo de recolección de basura ordinaria, basura que los camiones de Lime, Ciudad Limpia, Atesa y Aseo Capital, recogen y botan en el Relleno Sanitario de Doña Juana Un negocio por el que en 2011 facturaron alrededor de $300.000 millones. Y que incluye, desde 2003, rutas de reciclaje.

Por eso es que en 2003 los recicladores dijeron: “El Distrito nos quiere sacar”.

Por eso es que entonces entra en esta historia una mujer llamada Nora Padilla. Y un fallo de la Corte Constitucional que aún nadie ha podido acatar.

Nora, Silvio y la Corte

Sentada en la mesa, diagonal al alcalde Gustavo Petro, no hay nadie que lo pueda poner en duda: Nora Padilla, presidenta de la Asociación de Recicladores de Bogotá,  es la mujer más poderosa del gremio de los recicladores de la ciudad. Al extremo opuesto, también diagonal al alcalde, su esposo, Silvio Ruiz –legendario líder reciclador de Manizales, y a quien Darío Arizmendi hizo famoso en los noventa con una entrañable entrevista en su programa Cara a Cara que hoy se encuentra en You Tube-, es un complemento perfecto para una negociación que, a toda costa, es una de las más críticas  que ha sostenido el alcalde desde que llegó al poder.

Padilla –hija de una pareja de desplazados en La Violencia de los 50, convertidos en recicladores a su llegada  al barrio Las Cruces- se conoció con Ruiz en los noventas, cuando ambos andaban aprendiéndole a los paisas y a los barranquilleros a formar asociaciones de recicladores urbanos y enfrentar una panorama hostil, que le entregaba a grandes operadores privados el negocio de las basuras.

Se enamoraron.

Se casaron.

Y a finales de  2002, cuando el entonces alcalde Antanas Mockus se preparaba a licitar por siete años la recolección de basuras en las seis áreas de servicio exclusivo en que está dividida la ciudad, entutelaron los dos al Distrito, por considerar que la licitación ponía trabas a los recicladores para entrar en el negocio, y asignaba rutas de reciclaje para los privados dejándolos a ellos en evidente desventaja.

Tras dos rechazos en primera y segunda instancia, la Corte Constitucional decidió a su favor, seis meses después de entregada la licitación. Y en un fallo sencillo y breve –tan sencillo y breve que, como los haikus, enredó desde entonces a todo el mundo– el magistrado Jaime Araújo Rentería conminó al Distrito a que “en futuras ocasiones incluya acciones afirmativas a favor de los recicladores de Bogotá, cuando se trate de la contratación de servicios públicos de aseo”.

El Distrito sin embargo, no logró hacerlo. El año pasado, y luego de haber prorrogado por un año los contratos de 2003, la Uaesp propuso una nueva licitación  en la que se realizó una interpretación del fallo de la Corte –para el Distrito, ingenua; para los recicladores, malintencionada- y en la que convertían a los recicladores en socios industriales de los grandes recolectores de basura tradicional.

“¡Era loquísimo, no había razón para asociarlos! La Corte nos obligó a mezclar ricos y pobres. Y eso no se puede”, asegura un funcionario de la entidad en tiempos de la licitación del año pasado, que pidió la reserva de su nombre.

Pero el asunto era más grave. La licitación mezclaba el negocio de recolectar basura y botarla en un relleno con el negocio de recuperarla y reciclarla. Y le abrió a los  grandes operadores, como el representante de uno de ellos le admitió a El Espectador, la oportunidad de asumir las rutas de reciclaje, vinculando a los recicladores como  grandes socios para luego excluirlos de las utilidades vía subcontratación y magia contable.

Padilla sonó la alarma y volvió a acudir a la Corte. Y el 18 de agosto de 2011 la Corte frenó la licitación. Vino entonces una primera adición a los contratos. Y luego otra. Y otra más –ya en la era Petro- que caduca el próximo 18 de diciembre, fecha en la que el alcalde anunció que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá asumiría la operación exclusiva de la recolección de las 7.500 toneladas de basura que produce la ciudad, de la mano de los recicladores.

¿Y adivinen qué?

Eso a Nora Padilla y a Silvio Ruiz, y a los más de 11.000 recicladores y 1.400 bodegueros que ellos representan, tampoco les gustó.

Petro y los recicladores

-Yo le voy a explicar a usted el plan A y el plan B de Petro.

Se llama Flor María Ramírez, todos los días recorre la ciudad con un costal al hombro, de 3:00 PM a 6:00 AM, y es líder de una de las 150 asociaciones de recicladores que hoy componen el complejísimo “pacto gremial” de recicladores, carreteros y bodegueros grandes y pequeños que, pese a sus diferencias, se formó en los últimos meses para negociar con un adversario común: el Distrito.

-Petro nos dijo la semana pasada que mensualmente los cuatro operadores se ganan $26.000 millones por recoger la basura y botarla en doña Juana. A nosotros, en cambio, que le hacemos un bien a la sociedad, no nos pagan nada. Entonces él quiere que los operadores reduzcan las tarifas, y parte de esa plata nos llegue a nosotros. Lo que es justo: unos $5 mil millones mensuales.

Eso a los recicladores les suena. Eso, en realidad, es lo que había pedido desde el comienzo la Corte.

-Pero lo que pasa es que por buscar que los operadores bajen tarifas, a Petro los operadores se le pueden ir y dejarle la basura tirada por toda la ciudad. Por eso la semana pasada nos dijo: ¿Ustedes me podrían ayudar a limpiar toda la ciudad donde esto pase?

-¿Y ustedes qué le dijeron?

-¡Que claro que sí!-

La manzana de la discordia

En al reunión de la semana pasada –la primera, en todo el año- Petro logró poner a Nora Padilla y Silvio Ruiz de su lado. O, por lo menos, garantizar que no vuelvan a salir a medios, como lo hizo Padilla en El Espectador, a rechazar una aventura que podría costarle hoy la alcaldía.

Pero el asunto está de lejos de ser una luna de miel o estar exenta de conflicto.

Aunque Padilla y Petro conectan en lo conceptual, en realidad la primera choca profundamente con los funcionarios de la Uaesp –que hasta hace poco no tenía un director en propiedad, y que sigue despidiendo a los funcionarios que conocen el tema–, especialmente en lo que respecta al plan que tiene la entidad para formalizar todo la compleja red informal que ha reciclado la basura de la ciudad por décadas.

Mientras que la Uaesp propuso –con aprobación de la Corte Constitucional– desmontar las  bodegas actuales que operan en la informalidad  y que no cumplen con la normativa vigente, y entregarle 60 centros de acopio nuevos a los recicladores, para que ellos los operen y se repartan las utilidades por igual, Padilla defiende a los bodegueros actuales y no cree que la solución sea desmontarlos. “De ellos comen miles de familias”, asegura.

Pero tanto altos funcionarios como exfuncionarios del Distrito, directamente involucrados en este tema y consultados por este diario, consideran que los bodegueros se resisten a la nueva propuesta porque ésta cortaría a un intermediario en la cadena y se acabaría la desigual diferencia de ganancias que existe entre ellos y los recicladores de a pie.

Padilla rechaza esta visión: “Esto no se soluciona eliminando a nadie, se soluciona reconociendo a las organizaciones e  incluyendo en la tarifa que pagan los bogotanos lo que se merece el reciclador”, asegura.

Así se lo hizo saber en la reunión de la semana pasada al alcalde, sentada  en diagonal a él, con su esposo al frente, y miles de los bogotanos más pobres delegándole la vocería desde la calle. Así se lo hizo saber, con una frase que debió retumbar con indudable incomodidad, sin duda, en los oídos de Gustavo Petro:

-Sería muy aburrido ir a la Corte Constitucional, alcalde, a ponerle quejas.

Fuente: http://www.elespectador.com/noticias/bogota/articulo-385119-dinero-politica-y-canecas

BOGOTÁ Con estas palabras el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, respondió a la demanda que entabló la concejal María Victoria Vargas por el tema de las basuras.

El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, salió a responder la denuncia en la que la concejal del Partido Liberal María VictoriaVargas, demandó ante la Fiscalía a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá al considerar como irregular que el manejo de las basuras pase sin una discusión en el Concejo.

Tras manifestar que él es el responsable de esa decisión, Petro resaltó que no va a echar para atrás su idea en la que el manejo de las basuras.

El alcalde de Bogotá sostuvo que se sentiría "profundamente honrado de ir a la cárcel por defender la vida en la ciudad de Bogotá, el reciclaje y la Corte Constitucional. No habría mejores motivos para ir si las políticas de la muerte se imponen". Para el alcalde Petro, la concejal no ha leído el fallo de la Corte Constitucional y la invitó a hacerlo. "Si ve en la acción del alcalde algo ilegal, pues que demande, está en todo su derecho".

Fuente: http://www.semana.com/nacion/sentiria-honrado-ir-carcel-petro/187287-3.

Otras noticias relacionadas:

Enfrentamiento entre concejal y Alcalde de Bogotá por operador público de basuras

http://www.cmi.com.co/?n=91935

Plan de Inclusión, alternativa que mejoraría condiciones laborales a recicladores

 

Esta medida les mejorará las condiciones laborales a este grupo de trabajadores, pues contarán con la colaboración de la Industria y los generadores de residuos.

13.778 personas que viven de reciclar 1.200 toneladas diarias de basura en Bogotá les será implementado el “plan de inclusión” a recicladores.

Esta medida les mejorará las condiciones laborales a este grupo de trabajadores, pues contarán con la colaboración de la Industria y los generadores de residuos. El plan de inclusión a recicladores contiene 5 aspectos principales: - Formalización Oficial de recicladores, donde recibirán salario mensual, prestaciones y uniformes de dotación - Creación de 60 centros de acopio en las 20 localidades - Creación 6 parques tecnológicos de reciclaje - Dotación de 192 vehículos para los centros de acopio y los parques tecnológicos de reciclaje - Pago de Tarifas de recolección y del transporte en los centros de acopio El Distrito asignó 150 mil millones de pesos para el plan de inclusión, el cual iniciará paulatinamente a partir del próximo 18 de diciembre.   Fuente: http://www.caracol.com.co/noticias/bogota/plan-de-inclusion-alternativa-que-mejoraria-condiciones-laborales-a-recicladores/20121104/nota/1790399.aspx

EN PLATA BLANCA Nhora Padilla, presidenta de la Asociación de Recicladores de Bogotá, habla del nuevo esquema de recolección de la ciudad, de su historia familiar y del oficio que conoce desde niña.

Sábado 27 Octubre 2012
 

MARÍA JIMENA DUZÁN: ¿A qué edad empezó usted a reciclar basura? NHORA PADILLA: Desde muy chiquita. Las familias de mi mamá y de mi papá llegaron a Bogotá, desplazados de los Llanos en la época de La Violencia e hicieron una invasión en el barrio Las Cruces. Como no había trabajo, les tocó salir a la calle a rebuscarse el sustento reciclando basura. Cuando ya teníamos un ranchito, mi papá encontró trabajo en la construcción de carreteras, pero eran trabajos temporales. Mi mamá en cambio siguió cuidando animales y trayendo basura y fíjese usted, fue el reciclaje lo que finalmente nos dio el sustento para sobrevivir. Descubrimos que con el reciclaje la ganancia era por todas partes: mi mamá podía estar con sus hijos porque mientras separaba la basura nos cuidaba y por otro lado, le generaba un ingreso.

M.J.D.: ¿Cómo se convirtió en la líder de los recicladores? 

N.P.: Me crié yendo al basurero de Britalia. Cuando nos devolvíamos a Las Cruces, pasábamos por barrios de clase media que producían muy buena basura. Como empezamos desde muy chiquitos a recorrer sus calles la gente nos regalaba el reciclaje y lo que no se comía nos lo daba. De ahí sacamos los cuadernos, los zapatos para ir a la escuela. Por eso digo: yo no escogí estar entre la basura. Mi mamá escogió por nosotros. Lo cierto es que gracias al reciclaje fui a la escuela pública y pude hacer una carrera intermedia: soy administradora en planeación pública. Pero fue por un profesor de la escuela que después fue comandante de las Farc, que aprendí que si no nos organizábamos no íbamos a crecer. Por eso cuando se cerró el botadero en Bogotá que era a cielo abierto para empezar a hacer un relleno sanitario, creamos las primeras cooperativas con la ayuda del alcalde de entonces, Jaime Castro. De eso hace 25 años.

M.J.D.:Según una sentencia de la Corte Constitucional de 2003, los recicladores deben ser tenidos en cuenta en el manejo de las basuras. ¿Les han cumplido? N.P.: No, hasta hoy no nos han cumplido. En ciertas áreas hemos avanzando pero muy lentamente. Durante la alcaldía de Garzón se hicieron las primeras rutas de reciclaje. Sin embargo, después vino el alcalde Samuel Moreno quien tomó la decisión de abrir una licitación en la que nos sacaba y les daban el reciclaje a los empresarios privados. Como ya se sabe, esa licitación se cayó y la Corte le volvió a exigir a la administración distrital cumplirle a los recicladores. En esa pelea seguimos.

M.J.D.: Y en el entretanto, han surgido empresas privadas que reciclan la basura mucho más tecnificadas que ustedes. Ese es el caso de Ecoeficiencia, la empresa de propiedad de los hijos del expresidente Álvaro Uribe. ¿Le han quitado mercado? N.P.: ¡Pues claro! Esa empresa se creó durante el primer mandato del presidente Uribe y como era de suponerse nos ganó mucho terreno. Muchas empresas que les entregaban sus desechos a los recicladores como por ejemplo la zona industrial, ahora se los dan a ellos. Es evidente que nos toca tecnificarnos pero nunca vamos a tener los recursos para hacerlo si nos siguen incumpliendo los acuerdos.

M.J.D.: ¿Por qué insiste en que hay que cambiar el actual manejo de las basuras de la capital? N.P.: Para nadie es un secreto que los operadores privados, si bien han venido recogiendo mucha basura en la ciudad hacen esa labor a un costo muy alto para el bolsillo de los capitalinos. Mire lo que le voy a decir: mientras ellos obtienen ganancias millonarias por recoger el 75 por ciento de las basuras, a nosotros que recogemos el otro 25 por ciento no se nos reconoce ni un peso. Y lo que no se nos reconoce le entra a los empresarios del aseo. Pero además, mientras a ellos les pagan por no reciclar, el precio del material que vendemos producto del reciclaje es muy bajo. En este momento está a 200 pesos el kilo y para que un reciclador pueda sacarse un salario mínimo tendría que recogerse cuatro o cinco toneladas al mes, lo cual es imposible. ¡Hoy con todo el esfuerzo que hemos hecho, conseguimos que casi 15.000 recicladores recogan 1.400 toneladas! Diariamente un reciclador puede recoger entre 100 y 150 kilos diarios y eso le representa entre 10 o 12.000 pesos diarios. ¡Imagínese! Con la nueva propuesta hecha por el alcalde Petro los recicladores tendríamos ganancias por lo que logramos vender más una parte de la tarifa. Eso es lo más justo.

M.J.D.: Pero si está tan de acuerdo con el alcalde ¿por qué salió en Blu Radio a poner el grito en el cielo cuando el alcalde propuso entregarle la recolección de basuras a los recicladores? N.P.: ¡Es que la propuesta nos tomó por sorpresa! El alcalde nunca la trabajó con nosotros y reaccioné así porque los recicladores tenemos que ser responsables y es claro que no podemos asumir toda la recolección y el reciclaje de la basura de Bogotá. Nosotros hemos venido peleando por que nos reconozcan la fracción del 25 por ciento de las basuras de la ciudad como lo dejó en claro la sentencia de la Corte y que se nos pague por ese trabajo...y de pronto resulta que nos ofrecen el 100: ¡cómo no me iba a exaltar! Por eso pedí la reunión con el alcalde para que nos explicara que era lo que había dicho.

M.J.D.: ¿Y luego de que tuvo la reunión con el alcalde Petro entendió mejor la propuesta o está tan confundida como lo estamos todos los bogotanos? N.P.: Fue una reunión muy productiva. Aclaramos las dudas frente a lo que tiene que ver con los recicladores. Acordamos que en cumplimiento de la sentencia de la Corte, se nos va a pagar por la basura y que ese pago se haría a través de la empresa de acueducto. Si nos apoyan, los recicladores podríamos, aumentar nuestra capacidad y a aspirar a recoger el 35 o 40 por ciento, pero no más de allí. Y según lo que he entendido el porcentaje restante caería en manos de la empresa de acueducto que podría subcontratar a operadores privados o hacerlo directamente.

M.J.D.: ¿No le parece que la propuesta está todavía biche? N.P.: Mire, en Medellín la basura la recogen las empresas públicas y no veo por qué aquí no se pueda hacerse lo mismo. Puede que la propuesta todavía tenga algunos vacíos pero la ciudad tiene que replantear su sistema de aseo con miras no de aquí a cinco años sino de aquí a cien. Ahora si usted me pregunta, yo desearía que el alcalde llegara a un acuerdo con los operadores privados actuales para que presten el servicio pero bajo otros parámetros.

M.J.D.: ¿Cuáles parámetros serían? N.P.:Pues que inviertan sus millonarias utilidades en tecnología para estudiar todo el tema de las implicaciones que hay en el enterramiento. Se está enterrando de manera indiscriminada una gran cantidad de basuras y los rellenos sanitarios tienen un tiempo de vida muy corto. Podríamos tener dentro de dos años muy buena recolección pero problemas en la manera como estamos enterrando la basura. Este esquema de aseo promueve que se compacte la basura para enterrarla, sin necesidad de que se separe antes y eso está mal.

M.J.D.: Hace ya varios años, usted me sorprendió con esta frase: “los recicladores sabemos descifrar a la gente por la basura que botan”. ¿Cómo funciona esa filosofía? N.P.: Por la forma en que manejan los desechos se conoce a la gente. Por ejemplo, los que no ponen la comida en una bolsa plástica limpia ni se la entregan en la mano al reciclador o se la regalan a alguien por la calle, sino que la mezclan con el papel higiénico, con el frasquito de la mermelada y con el kilo de papel de su oficina, son personas descuidadas y egoístas a las que les importa poco la sociedad y el resto del planeta: no entienden que en la calle hay gente que puede utilizar sus residuos para tener ingresos, sobrevivir y llevarle el sustento a una familia; no entienden que esa basura sin seleccionar llega al botadero a generar lixiviados que contaminan los ríos, las aguas subterráneas, contribuyendo a emitir gases contaminantes.

M.J.D.: Usted habla con la sabiduría de quien conoce la trastienda de la sociedad en que vivimos. ¿Qué es lo que uno se encuentra en las canecas? N.P.: De todo. Hemos encontrado desde cadáveres, niños muertos, cosas valiosas, plata, dólares. Con decirle que hice mi formación a punta de los libros que me encontraba. Cuando yo entré a la escuela de ocho años yo ya sabía leer porque las monjas del Colegio del Rosario me habían enseñado pero tengo que decir que me ayudaron mucho los cuentos de Memín, de Arandú, de Kalimán, que encontraba en la basura. En segundo de primaria yo ya me había leído La rebelión de las masas, Las venas abiertas de América Latina y las novelas de Fernando Soto Aparicio. He tenido la fortuna de no haberme comprado nunca un libro.

M.J.D.: ¿Por qué cree que la sociedad colombiana no ha aprendido a reciclar en sus casas y ha delegado en ustedes esa función? N.P.: Por que no ha entrado en razón de lo ventajoso que es el reciclaje y en eso tienen mucha responsabilidad el estado y los operadores privados. Unos y otros han dejado de hacer una tarea que están obligados por la ley 142 que les exige enseñar a la comunidad el manejo adecuado de los residuos. En eso también habría que pasarles una cuenta de cobro. Mire, el día que no haya relleno sanitario, y ese día está por llegar, la basura se va a quedar en la ciudad. Si desde ahora separamos bien en las casas, no solamente estamos ayudando a generar trabajo, industria, nuevos productos sino que estamos mitigando el efecto que tiene el enterramiento.

M.J.D.: Usted ha luchado toda su vida por dignificar a los recicladores, pero todavía hay mucha gente que los ve por las calles y cree que son ladrones, bazuqueros… N.P.:Es que la gente como ve la basura revuelta y fea, cree que los que vivimos de ese mundo somos iguales. Pero para nosotros era y sigue siendo un mundo muy bacano. Nosotros no vemos la basura: nosotros vemos los zapatos, los cartones, los vidrios, la comida. Vemos lo que otros no ven.

Fuente: http://www.semana.com/nacion/vemos-otros-no-ven/187214-3.aspx