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Plan de Inclusión, alternativa que mejoraría condiciones laborales a recicladores

 

Esta medida les mejorará las condiciones laborales a este grupo de trabajadores, pues contarán con la colaboración de la Industria y los generadores de residuos.

13.778 personas que viven de reciclar 1.200 toneladas diarias de basura en Bogotá les será implementado el “plan de inclusión” a recicladores.

Esta medida les mejorará las condiciones laborales a este grupo de trabajadores, pues contarán con la colaboración de la Industria y los generadores de residuos. El plan de inclusión a recicladores contiene 5 aspectos principales: - Formalización Oficial de recicladores, donde recibirán salario mensual, prestaciones y uniformes de dotación - Creación de 60 centros de acopio en las 20 localidades - Creación 6 parques tecnológicos de reciclaje - Dotación de 192 vehículos para los centros de acopio y los parques tecnológicos de reciclaje - Pago de Tarifas de recolección y del transporte en los centros de acopio El Distrito asignó 150 mil millones de pesos para el plan de inclusión, el cual iniciará paulatinamente a partir del próximo 18 de diciembre.   Fuente: http://www.caracol.com.co/noticias/bogota/plan-de-inclusion-alternativa-que-mejoraria-condiciones-laborales-a-recicladores/20121104/nota/1790399.aspx

BOGOTÁ Con estas palabras el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, respondió a la demanda que entabló la concejal María Victoria Vargas por el tema de las basuras.

El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, salió a responder la denuncia en la que la concejal del Partido Liberal María VictoriaVargas, demandó ante la Fiscalía a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá al considerar como irregular que el manejo de las basuras pase sin una discusión en el Concejo.

Tras manifestar que él es el responsable de esa decisión, Petro resaltó que no va a echar para atrás su idea en la que el manejo de las basuras.

El alcalde de Bogotá sostuvo que se sentiría "profundamente honrado de ir a la cárcel por defender la vida en la ciudad de Bogotá, el reciclaje y la Corte Constitucional. No habría mejores motivos para ir si las políticas de la muerte se imponen". Para el alcalde Petro, la concejal no ha leído el fallo de la Corte Constitucional y la invitó a hacerlo. "Si ve en la acción del alcalde algo ilegal, pues que demande, está en todo su derecho".

Fuente: http://www.semana.com/nacion/sentiria-honrado-ir-carcel-petro/187287-3.

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Enfrentamiento entre concejal y Alcalde de Bogotá por operador público de basuras

http://www.cmi.com.co/?n=91935

BOGOTÁ A mediados de diciembre, la Empresa de Acueducto asumirá el servicio de aseo en Bogotá. No está claro si cuenta con la capacidad de hacerlo o si es otro globo al aire del alcalde Gustavo Petro.

¿Quién va a recoger las basuras a partir del próximo 18 de diciembre en Bogotá? Esta es la pregunta que tiene con los pelos de punta a los capitalinos. Anuncios contradictorios del alcalde Gustavo Petro, decisiones jurídicas, errores de gobiernos anteriores, entre otros, han enredado el futuro del servicio de aseo. Ad portas de que se venza el contrato de recolección, reina la confusión.

La historia de este nuevo gatuperio comienza, como muchas otras, con el legado que dejó la administración de Samuel Moreno. En septiembre de 2010, cuando se cumplía la vigencia del contrato con las cuatro empresas recolectoras de basura que hoy operan (Atesa, Ciudad Limpia Bogotá, Lime S.A. y Aseo Capital), el gobierno anterior no alcanzó a hacer la licitación y se vio obligado a prorrogarlo por un año más. En agosto de 2011, cuando ya estaba listo, la Corte Constitucional suspendió el proceso, y en diciembre de ese año, finalmente lo tumbó. El argumento del máximo tribunal fue que la licitación no permitía la entrada de los recicladores en el negocio.

En ese entonces, la alcaldía declaró la 'urgencia manifiesta' para poder firmar un nuevo contrato por seis meses en condiciones excepcionales con los operadores. Luego llegó la nueva administración y tuvo que declararla otra vez y prorrogar el contrato que vence el 18 de diciembre. El problema es que a punto de cumplirse un año, todavía no hay licitación a la vista y el alcalde Petro ha enviado mensajes encontrados sobre cómo va a funcionar la recolección de basuras. A comienzos de agosto dijo que a Bogotá no le convenía un modelo de libre competencia, en el que las empresas recolectoras se disputaran las rutas. Pero a finales de ese mes cambió de opinión y dijo no solo que el modelo sería de libre competencia sino que la ciudad tendría una empresa pública que entraría en la lid. La modalidad que aborde el Distrito es crucial para la calidad del servicio. Los expertos consideran que aunque el modelo de libre competencia per se no es malo, la mejor manera de garantizar un servicio que cubra todos los estratos es mediante la modalidad de zonas de exclusividad. Con el primer esquema se corre el riesgo de que las empresas no trabajen en las zonas más pobres o que no cumplan con los llamados servicios especiales (cortar el césped, podar árboles, barrer las calles y limpiar puentes). En cambio con el segundo, que debe hacerse mediante licitación, el Distrito puede ejercer un mayor control para mejorar el servicio. El problema se agravó al comienzo de la semana pasada cuando Petro volvió a cambiar el guion. Dijo que su gobierno había decidido que "la empresa de acueducto tome por contrato el cien por ciento del aseo de la ciudad en Bogotá". Esta salida tendría vigencia por un año, según un convenio suscrito por la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp) y el Acueducto. Petro fue más lejos y agregó que los recicladores serían los dueños del aseo. Y a lo largo de la semana se dedicó a trinar por qué la libre competencia "arrasaría con el reciclaje y los recicladores en Bogotá". La propuesta de Petro revivió el fantasma del modelo ineficiente de la extinta Edis, la más reciente experiencia pública en el sector. Y a una voz, la Contraloría, la Superintendencia de Servicios Públicos, la Comisión de Regulación de Agua (CRA) y la Procuraduría le replicaron que el Distrito no podía tener el monopolio del servicio de aseo. Todas estas entidades advirtieron que actualmente está vigente la "libre competencia", a menos de que se haga una licitación y se fijen zonas de exclusividad. Las empresas operadoras a su turno respondieron que disentían de la interpretación que hizo el alcalde de la sentencia de la Corte, alistaron su artillería de abogados y asesores, y dijeron estar listas para prestar el servicio bajo las nuevas reglas. En criterio de los empresarios no es cierto que la libre competencia arrase con los recicladores, pues lo que pide la Corte es que se hagan políticas afirmativas para garantizar sus derechos y eso le corresponde al Distrito. El gerente de la Empresa de Acueducto, Diego Bravo, aseguró a SEMANA que una vez termine el contrato este 18 de diciembre, la entidad está lista para prestar el servicio. A la pregunta por cuáles serían los carros que recogerían la basura respondió que ya abrió una licitación para importar una flota de 400 carros a razón de 80.000 millones de pesos. Con razón, ya hay voces que alertan sobre el impacto que tendrá esta medida en las finanzas de la única empresa distrital ciento por ciento pública. Pero no solo de dónde saldrá el dinero es una incógnita. ¿Qué pasará mientras llegan los carros? ¿Dónde están los estudios técnicos que sugieran que esa es la mejor salida? ¿El Distrito tiene información sobre las rutas, el peso de la basura que produce cada barrio y las frecuencias con las que debe recogerse? "Si no llegan, podemos usar esos vetustos en los que se presta actualmente el servicio", dijo Bravo sobre los carros. El gerente del Acueducto tiene en su poder un concepto de la firma Negret Abogados que dice que "los vehículos motorizados destinados a la prestación del servicio de aseo… son objeto de reversión". Es decir, que las empresas deben devolver los carros con los que hasta ahora han prestado el servicio. Y en criterio de Bravo, una vez devueltos, el acueducto podría subcontratar a los actuales operadores. No obstante, según los empresarios, el contrato que está apunto de vencerse no incluyó una clausula que diga que esos carros son reversibles al Distrito. Y también cuentan con un concepto suscrito por la Uaesp, en 2008, que les da la razón. "Hay carros que ni si quiera fueron comprados sino que fueron alquilados o adquiridos bajo la modalidad de 'leasing'. ¿A quién le va a quitar el alcalde los carros?", se preguntó uno de los abogados de los empresarios. En otras palabras, la propiedad de los carros podría terminar en un litigio que al final deberá resolver un tribunal de arbitramento. La respuesta a esta encrucijada puede tardar varios meses. Además, los carros que importará el Distrito podrían demorarse seis meses en llegar. ¿Y mientras tanto? Así, de trámite en trámite, se perdió tiempo valioso para diseñar un esquema que garantice un buen servicio, incluya a los recicladores y reduzca el impacto ambiental. Hay quienes creen que la fórmula de Petro de estatizar el servicio busca dos objetivos políticos: enviar el mensaje de que su administración defiende a los pobres y ablandar a los empresarios para poder renegociar un contrato que rebaje las tarifas, mientras se resuelve el problema de la licitación. "La política del administrador del palo de mangos, que sacude el árbol para ver qué cae", dijo a SEMANA un analista. En todo caso, faltó previsión y creatividad. La guerra por las basuras apenas comienza.

Fuente: http://www.semana.com/nacion/acueducto-aseo-contrato-desecho/187147-3.aspx

EN PLATA BLANCA Nhora Padilla, presidenta de la Asociación de Recicladores de Bogotá, habla del nuevo esquema de recolección de la ciudad, de su historia familiar y del oficio que conoce desde niña.

Sábado 27 Octubre 2012
 

MARÍA JIMENA DUZÁN: ¿A qué edad empezó usted a reciclar basura? NHORA PADILLA: Desde muy chiquita. Las familias de mi mamá y de mi papá llegaron a Bogotá, desplazados de los Llanos en la época de La Violencia e hicieron una invasión en el barrio Las Cruces. Como no había trabajo, les tocó salir a la calle a rebuscarse el sustento reciclando basura. Cuando ya teníamos un ranchito, mi papá encontró trabajo en la construcción de carreteras, pero eran trabajos temporales. Mi mamá en cambio siguió cuidando animales y trayendo basura y fíjese usted, fue el reciclaje lo que finalmente nos dio el sustento para sobrevivir. Descubrimos que con el reciclaje la ganancia era por todas partes: mi mamá podía estar con sus hijos porque mientras separaba la basura nos cuidaba y por otro lado, le generaba un ingreso.

M.J.D.: ¿Cómo se convirtió en la líder de los recicladores? 

N.P.: Me crié yendo al basurero de Britalia. Cuando nos devolvíamos a Las Cruces, pasábamos por barrios de clase media que producían muy buena basura. Como empezamos desde muy chiquitos a recorrer sus calles la gente nos regalaba el reciclaje y lo que no se comía nos lo daba. De ahí sacamos los cuadernos, los zapatos para ir a la escuela. Por eso digo: yo no escogí estar entre la basura. Mi mamá escogió por nosotros. Lo cierto es que gracias al reciclaje fui a la escuela pública y pude hacer una carrera intermedia: soy administradora en planeación pública. Pero fue por un profesor de la escuela que después fue comandante de las Farc, que aprendí que si no nos organizábamos no íbamos a crecer. Por eso cuando se cerró el botadero en Bogotá que era a cielo abierto para empezar a hacer un relleno sanitario, creamos las primeras cooperativas con la ayuda del alcalde de entonces, Jaime Castro. De eso hace 25 años.

M.J.D.:Según una sentencia de la Corte Constitucional de 2003, los recicladores deben ser tenidos en cuenta en el manejo de las basuras. ¿Les han cumplido? N.P.: No, hasta hoy no nos han cumplido. En ciertas áreas hemos avanzando pero muy lentamente. Durante la alcaldía de Garzón se hicieron las primeras rutas de reciclaje. Sin embargo, después vino el alcalde Samuel Moreno quien tomó la decisión de abrir una licitación en la que nos sacaba y les daban el reciclaje a los empresarios privados. Como ya se sabe, esa licitación se cayó y la Corte le volvió a exigir a la administración distrital cumplirle a los recicladores. En esa pelea seguimos.

M.J.D.: Y en el entretanto, han surgido empresas privadas que reciclan la basura mucho más tecnificadas que ustedes. Ese es el caso de Ecoeficiencia, la empresa de propiedad de los hijos del expresidente Álvaro Uribe. ¿Le han quitado mercado? N.P.: ¡Pues claro! Esa empresa se creó durante el primer mandato del presidente Uribe y como era de suponerse nos ganó mucho terreno. Muchas empresas que les entregaban sus desechos a los recicladores como por ejemplo la zona industrial, ahora se los dan a ellos. Es evidente que nos toca tecnificarnos pero nunca vamos a tener los recursos para hacerlo si nos siguen incumpliendo los acuerdos.

M.J.D.: ¿Por qué insiste en que hay que cambiar el actual manejo de las basuras de la capital? N.P.: Para nadie es un secreto que los operadores privados, si bien han venido recogiendo mucha basura en la ciudad hacen esa labor a un costo muy alto para el bolsillo de los capitalinos. Mire lo que le voy a decir: mientras ellos obtienen ganancias millonarias por recoger el 75 por ciento de las basuras, a nosotros que recogemos el otro 25 por ciento no se nos reconoce ni un peso. Y lo que no se nos reconoce le entra a los empresarios del aseo. Pero además, mientras a ellos les pagan por no reciclar, el precio del material que vendemos producto del reciclaje es muy bajo. En este momento está a 200 pesos el kilo y para que un reciclador pueda sacarse un salario mínimo tendría que recogerse cuatro o cinco toneladas al mes, lo cual es imposible. ¡Hoy con todo el esfuerzo que hemos hecho, conseguimos que casi 15.000 recicladores recogan 1.400 toneladas! Diariamente un reciclador puede recoger entre 100 y 150 kilos diarios y eso le representa entre 10 o 12.000 pesos diarios. ¡Imagínese! Con la nueva propuesta hecha por el alcalde Petro los recicladores tendríamos ganancias por lo que logramos vender más una parte de la tarifa. Eso es lo más justo.

M.J.D.: Pero si está tan de acuerdo con el alcalde ¿por qué salió en Blu Radio a poner el grito en el cielo cuando el alcalde propuso entregarle la recolección de basuras a los recicladores? N.P.: ¡Es que la propuesta nos tomó por sorpresa! El alcalde nunca la trabajó con nosotros y reaccioné así porque los recicladores tenemos que ser responsables y es claro que no podemos asumir toda la recolección y el reciclaje de la basura de Bogotá. Nosotros hemos venido peleando por que nos reconozcan la fracción del 25 por ciento de las basuras de la ciudad como lo dejó en claro la sentencia de la Corte y que se nos pague por ese trabajo...y de pronto resulta que nos ofrecen el 100: ¡cómo no me iba a exaltar! Por eso pedí la reunión con el alcalde para que nos explicara que era lo que había dicho.

M.J.D.: ¿Y luego de que tuvo la reunión con el alcalde Petro entendió mejor la propuesta o está tan confundida como lo estamos todos los bogotanos? N.P.: Fue una reunión muy productiva. Aclaramos las dudas frente a lo que tiene que ver con los recicladores. Acordamos que en cumplimiento de la sentencia de la Corte, se nos va a pagar por la basura y que ese pago se haría a través de la empresa de acueducto. Si nos apoyan, los recicladores podríamos, aumentar nuestra capacidad y a aspirar a recoger el 35 o 40 por ciento, pero no más de allí. Y según lo que he entendido el porcentaje restante caería en manos de la empresa de acueducto que podría subcontratar a operadores privados o hacerlo directamente.

M.J.D.: ¿No le parece que la propuesta está todavía biche? N.P.: Mire, en Medellín la basura la recogen las empresas públicas y no veo por qué aquí no se pueda hacerse lo mismo. Puede que la propuesta todavía tenga algunos vacíos pero la ciudad tiene que replantear su sistema de aseo con miras no de aquí a cinco años sino de aquí a cien. Ahora si usted me pregunta, yo desearía que el alcalde llegara a un acuerdo con los operadores privados actuales para que presten el servicio pero bajo otros parámetros.

M.J.D.: ¿Cuáles parámetros serían? N.P.:Pues que inviertan sus millonarias utilidades en tecnología para estudiar todo el tema de las implicaciones que hay en el enterramiento. Se está enterrando de manera indiscriminada una gran cantidad de basuras y los rellenos sanitarios tienen un tiempo de vida muy corto. Podríamos tener dentro de dos años muy buena recolección pero problemas en la manera como estamos enterrando la basura. Este esquema de aseo promueve que se compacte la basura para enterrarla, sin necesidad de que se separe antes y eso está mal.

M.J.D.: Hace ya varios años, usted me sorprendió con esta frase: “los recicladores sabemos descifrar a la gente por la basura que botan”. ¿Cómo funciona esa filosofía? N.P.: Por la forma en que manejan los desechos se conoce a la gente. Por ejemplo, los que no ponen la comida en una bolsa plástica limpia ni se la entregan en la mano al reciclador o se la regalan a alguien por la calle, sino que la mezclan con el papel higiénico, con el frasquito de la mermelada y con el kilo de papel de su oficina, son personas descuidadas y egoístas a las que les importa poco la sociedad y el resto del planeta: no entienden que en la calle hay gente que puede utilizar sus residuos para tener ingresos, sobrevivir y llevarle el sustento a una familia; no entienden que esa basura sin seleccionar llega al botadero a generar lixiviados que contaminan los ríos, las aguas subterráneas, contribuyendo a emitir gases contaminantes.

M.J.D.: Usted habla con la sabiduría de quien conoce la trastienda de la sociedad en que vivimos. ¿Qué es lo que uno se encuentra en las canecas? N.P.: De todo. Hemos encontrado desde cadáveres, niños muertos, cosas valiosas, plata, dólares. Con decirle que hice mi formación a punta de los libros que me encontraba. Cuando yo entré a la escuela de ocho años yo ya sabía leer porque las monjas del Colegio del Rosario me habían enseñado pero tengo que decir que me ayudaron mucho los cuentos de Memín, de Arandú, de Kalimán, que encontraba en la basura. En segundo de primaria yo ya me había leído La rebelión de las masas, Las venas abiertas de América Latina y las novelas de Fernando Soto Aparicio. He tenido la fortuna de no haberme comprado nunca un libro.

M.J.D.: ¿Por qué cree que la sociedad colombiana no ha aprendido a reciclar en sus casas y ha delegado en ustedes esa función? N.P.: Por que no ha entrado en razón de lo ventajoso que es el reciclaje y en eso tienen mucha responsabilidad el estado y los operadores privados. Unos y otros han dejado de hacer una tarea que están obligados por la ley 142 que les exige enseñar a la comunidad el manejo adecuado de los residuos. En eso también habría que pasarles una cuenta de cobro. Mire, el día que no haya relleno sanitario, y ese día está por llegar, la basura se va a quedar en la ciudad. Si desde ahora separamos bien en las casas, no solamente estamos ayudando a generar trabajo, industria, nuevos productos sino que estamos mitigando el efecto que tiene el enterramiento.

M.J.D.: Usted ha luchado toda su vida por dignificar a los recicladores, pero todavía hay mucha gente que los ve por las calles y cree que son ladrones, bazuqueros… N.P.:Es que la gente como ve la basura revuelta y fea, cree que los que vivimos de ese mundo somos iguales. Pero para nosotros era y sigue siendo un mundo muy bacano. Nosotros no vemos la basura: nosotros vemos los zapatos, los cartones, los vidrios, la comida. Vemos lo que otros no ven.

Fuente: http://www.semana.com/nacion/vemos-otros-no-ven/187214-3.aspx

Acueducto tiene el desafío de recuperar el río Bogotá y sistema de alcantarillado. ¿Podrá con todo?

El alcalde Gustavo Petro anunció que a partir del 18 de diciembre el servicio de aseo de la ciudad, esto es, la recolección de 6.000 toneladas diarias de basura, el barrido de calles, limpieza de fachadas y poda de zonas verdes quedarán a cargo de la ciudad. Tamaña responsabilidad la asumirá la Empresa de Acueducto y Alcantarillado.

La Contraloría, Personería, Procuraduría, Comisión de Regulación, Superintendencia, concejales, etc., han advertido en distintos tonos sobre la inconveniencia de esta especie de monopolio que se quiere ejercer. Los usuarios, a su turno, solo recuerdan que la última vez que la ciudad manejó las basuras fue en tiempos de la Edis, sinónimo de ineficiencia, rancia politiquería y corrupción.

Para entender lo que pasa, es bueno aclarar qué llevó a la Alcaldía a decidir de esta forma y cómo, si las cosas salen bien, la ciudad quedará a salvo de una emergencia sanitaria, pero si no, el costo para el Alcalde será monumental.

Lo primero es que, en materia de aseo, Bogotá está en emergencia hace casi un año, razón por la cual a los actuales operadores privados se les extendieron sus contratos dos veces, pues la pasada Administración no pudo consolidar una nueva licitación. La última fue objetada por la Corte Constitucional, que pidió tener en cuenta a los recicladores en el negocio. Más recientemente, a juicio de la Alcaldía, la Comisión de Regulación se demoró en desarrollar un modelo tarifario, y el tiempo fue pasando.

Hoy, el gobierno interpreta que, por orden de la Corte, debe hacerse cargo del servicio ya y que, para tener en cuenta a los recicladores, hay que asumir la totalidad de la operación. Posición que no comparten los órganos de control, que señalan que la decisión de Petro va en contra de la libre competencia.

Si la Alcaldía mantiene su postura -y conociendo al Alcalde así será-, quiere decir que, óigase bien, en 50 días el Acueducto tendrá que: invertir en equipos (camiones, volquetas, recolectores), desembolsar unos 100.000 millones de pesos, tener listos 5.000 operarios, organizar 14.000 recicladores, garantizar que las tarifas no se afecten y mirar qué hace con el parque automotor que dejarían las empresas actuales, obsoleto en un 90 por ciento, según el mismo Acueducto. El gerente de la entidad, Diego Bravo, dice que existe el músculo financiero y capacidad institucional para asumir el reto. Y agrega que se trata de una etapa de transición que puede durar un año. En el terreno político se avecina una oleada de debates por parte de quienes ven un intento más de Petro por estatizar a la fuerza, hacer populismo y poner en riesgo las finanzas de una empresa con calificación AAA. Él responde que, además de atenerse al fallo de la Corte, busca brindar un servicio en el que "no se excluye al privado, lo que pasa es que ya no controla el negocio".

Amén del debate técnico y político, no puede quedar por fuera el de conveniencia. Bien es sabido que la Empresa de Acueducto tiene pendientes desafíos de hondo impacto social, como la recuperación del río Bogotá o la rehabilitación del sistema de alcantarillado, que demandan billonarias inversiones, planeación y tiempo. ¿Puede la empresa asumir todo esto? Es lo que está por verse.

Yo no sé si al ciudadano común le interesen estas honduras. Me temo que lo que más desea es una ciudad limpia, sin escombros, que haya un verdadero reciclaje, que se organice a los zorreros, que no se permita que se ensucien postes y fachadas y que, por amor a Dios, no volvamos a los tiempos de la Edis.

Fuente: http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/el-acueducto-y-las-basuras-ernesto-cortes-fierro-editor-jefe-el-tiempo_12338497-4